En su habitual estilo altisonante, cargado del fundamentalismo propio de la doctrina del destino manifiesto que ha alimentado el devenir imperialista de Estados Unidos a lo largo de su historia, el presidente electo de ese país, Donald Trump, soltó el 30 de noviembre una amenaza contra los países del grupo Brics:
“Requerimos un compromiso de estos países de que no crearán una nueva moneda Brics, ni respaldarán ninguna otra moneda para reemplazar al poderoso dólar estadounidense, o enfrentarán aranceles de cien por ciento, y deberían olvidarse de vender en la maravillosa economía de Estados Unidos”.
El “aviso” forma parte de una cruzada de intimidaciones a diestra y siniestra, que ha abarcado temas como el de 25% de aranceles a México por la migración ilegal o la conminación al Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) para que deje en libertad a los israelíes que mantiene retenidos desde hace más de un año, pues de lo contrario desatará una suerte de infierno sobre la Franja de Gaza, como si en la práctica ello no estuviera ocurriendo en la actualidad.
La bravuconada en contra de los países Brics llega en un momento en el cual en el mundo se ve como inevitable el proceso de desdolarización, como respuesta precisamente al uso de las medidas coercitivas unilaterales utilizadas como forma de chantaje por EEUU y a las cuales fue muy proclive Trump en su primer mandato.
No obstante, pareciera que en este caso no tendrán mayor efecto las amenazas de quien a partir del 20 de enero será inquilino de la Casa Blanca.
Doble vertiente
El analista internacional venezolano Walter Ortiz asegura que las amenazas tienen “una doble vertiente: en primer lugar parecer ser la hoja de ruta que va a asumir el nuevo gobierno de Estados Unidos, tratando de establecer chantajes como formas de negociación o de coerción para que los Estados hagan lo que ellos aspiran”.
Fotos: Agencias
Reporte Relámpago

