La administración entrante de Donald Trump está diseñando una nueva estrategia para deportar a migrantes a países que no son sus lugares de origen, cuando estos últimos rechacen recibirlos. Este plan incluiría a nacionales de Venezuela, Cuba y China, y busca evitar que permanezcan en Estados Unidos, incluso tras recibir órdenes de deportación, según informó NBC News.
La propuesta contempla ejercer presión económica y diplomática sobre naciones como México, que ya enfrenta solicitudes para aceptar vuelos con migrantes de otras nacionalidades. Este enfoque ha generado críticas por recordar políticas anteriores, como el acuerdo de 2019 con Guatemala, que resultó en deportaciones de solicitantes de asilo sin previo aviso y provocó demandas aún en curso.
Grupos defensores de derechos humanos han cuestionado la ética y legalidad de esta medida, señalando los riesgos a los que se exponen los migrantes deportados a territorios sin vínculos culturales ni familiares. Mientras tanto, la administración Trump defiende el plan como una forma de gestionar el flujo migratorio.
AP/Reporte Relámpago

