Las delegaciones oficiales de Israel y el Líbano alcanzaron este miércoles 3 de junio un acuerdo para implementar un alto al fuego. El anuncio se realizó mediante una declaración conjunta emitida por el Departamento de Estado de los EE. UU. tras dos intensas jornadas de negociaciones en la capital estadounidense.
La medida busca poner freno a la escalada bélica en la frontera norte de Israel. Sin embargo, la efectividad real del pacto descansa en una condición estricta: el cese inmediato de los disparos de la milicia proiraní Hezbolá y el retiro de todas sus unidades armadas del sur libanés.
Como parte de la estrategia para garantizar la seguridad, las partes acordaron la creación de «zonas piloto» en el sur del Líbano. Estas demarcaciones territoriales quedarán bajo el control absoluto del Ejército regular del Líbano, excluyendo cualquier presencia de fuerzas irregulares o milicianos de Hezbolá.
Este despliegue militar oficial pretende servir de amortiguador para evitar que los ataques mutuos se reanuden, devolviendo progresivamente la autoridad del Estado libanés a la región fronteriza.
JA / Reporte Relámpago
Fotografía: Cortesía

