El alpinismo mundial ha sido testigo de una de las mayores hazañas de su historia moderna. El atleta estadounidense Tyler Andrews ha pulverizado el récord mundial de velocidad de ascenso al Monte Everest (8,848 metros), la montaña más alta del planeta, al alcanzar la cumbre en un tiempo asombroso de 9 horas y 55 minutos.
La histórica travesía, que supuso salvar un desnivel vertical superior a los tres kilómetros, comenzó la noche del 27 de mayo y culminó con éxito total la mañana del 28 de mayo. Con esta marca, Andrews, de 63 años, logró arrebatarle el trono al nepalí Lhakpa Gelu Sherpa, quien ostentaba el récord previo con un tiempo de 10 horas y 56 minutos.
«Alcanzó la cima del Everest en solo 9 horas y 55 minutos», confirmó con entusiasmo Dawa Steven Sherpa, líder de la expedición y director de la reconocida empresa de logística alpina Asian Trekking.
Andrews contra el tiempo: Una estrategia milimétrica
Romper un récord de esta magnitud en la considerada «Zona de la Muerte» requirió una planificación física y logística impecable. Aunque Andrews contó con constante apoyo técnico, monitoreo por GPS de alta precisión y el uso de oxígeno suplementario, realizó la mayor parte del trayecto en solitario, desafiando las extremas condiciones del Himalaya a un ritmo frenético.
La cronología de su ascenso demuestra una resistencia sobrehumana:
7:11 PM (27 de mayo): Andrews inicia el cronómetro al salir del Campamento Base del Everest, ubicado a 5,364 metros de altitud.
Poco más de 3 horas: Cruza a velocidad de vértigo el Campamento 2.
Antes de las 7 horas: Alcanza el icónico Collado Sur, situado a 8,000 metros de altura, la antesala del último empuje.
5:06 AM aprox. (28 de mayo): Corona la cima del mundo tras 9 horas y 55 minutos de un esfuerzo sin precedentes.
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Reporte Relámpago

