La vida para miles de migrantes en Estados Unidos está profundamente alterada, transformándose en una pesadilla, tras el reforzamiento de las políticas de inmigración por parte del Gobierno federal. Desde inicios de agosto, organizaciones comunitarias y residentes latinos reportan un ambiente generalizado de miedo, abusos y violencia atribuido a las autoridades.
A principios de agosto, la Casa Blanca incrementó significativamente la presencia de agentes policiales federales en varias ciudades.
Esta medida, anunciada oficialmente el 8 de agosto con el objetivo declarado de combatir el crimen, ha resultado en un aumento drástico de las operaciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
Según los datos reportados hasta el 20 de agosto, casi la mitad de las detenciones realizadas bajo este operativo fueron clasificadas por la Administración del presidente Donald Trump como arrestos de inmigrantes en situación irregular.
Una práctica que ha generado alarma es la implementación de controles de tráfico conjuntos, donde la policía local patrulla junto a agentes del ICE, lo que según denuncias de la comunidad, facilita redadas y arrestos que van más allá del objetivo inicial de combatir la delincuencia.
JA / Reporte Relámpago
Fotografía: Agencias

