Sáb. Oct 24th, 2026

Estudio revela que la pérdida de una mascota puede ser tan dolorosa como la de un familiar 

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La muerte de una mascota de compañía no es un evento menor: representa un proceso de duelo único que altera profundamente las rutinas diarias y desencadena emociones tan intensas como las experimentadas tras la pérdida de un ser querido humano. Así lo confirma un reciente estudio realizado con 975 adultos del Reino Unido y publicado en la prestigiosa revista científica PLOS ONE.

 

De acuerdo con la investigación, una de cada cinco personas que ha experimentado tanto la pérdida de una mascota como la de un ser querido cercano señaló la muerte del animal como su duelo más doloroso. Asimismo, un 7,5% de los participantes identificó el luto por su animal de compañía como un duelo prolongado, una cifra sumamente cercana a la registrada por la muerte de un amigo cercano (7,8%) o la de familiares como abuelos, tíos o primos (8,3%).

 

El impacto en la salud mental y la vida cotidiana

Aunque pérdidas humanas como las de una pareja o un hijo provocan un impacto individual más agudo, la muerte de animales de compañía ocurre con mayor frecuencia en el conjunto de la sociedad.

 

Por este motivo, representó el 8,1% del total de los casos de duelo en la población.

 

Diversas instituciones veterinarias y profesionales de la salud mental coinciden en que el dolor tras la partida de un animal surge porque este representa un vínculo de apego incondicional. La conexión no se basa únicamente en la convivencia, sino en la presencia diaria, las miradas, los paseos y un afecto sin exigencias. Por ello, al fallecer, no se pierde solo a un animal, sino a una parte fundamental de la vida cotidiana.

 

Recomendaciones para afrontar el luto

Frente a la falta de validación social que a menudo acompaña este dolor —con frases desatinadas como «solo era un animal»—, la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Cornell ha descrito las etapas habituales que atraviesan los cuidadores: shock o negación, búsqueda y añoranza, desorganización y, finalmente, reorganización. Los especialistas señalan que la mayoría de las personas no «supera» completamente la pérdida, sino que aprende a convivir con ella.

 

Para sobrellevar este proceso de manera saludable, los expertos sugieren:

 

Evitar reemplazos apresurados: Dar tiempo al proceso antes de adoptar otra mascota para no depositar expectativas injustas en el nuevo animal.

 

Realizar actos simbólicos: Escribir una carta de despedida, conservar su collar o crear un rincón especial con una fotografía.

Buscar una red de apoyo empática: Rodearse de personas que comprendan el valor del vínculo y no minimicen el dolor.

 

Acompañamiento profesional: Recordar que la presencia de un animal no sustituye la atención de un profesional de la salud mental. Quienes atraviesen un momento de especial dificultad deben buscar ayuda especializada.

 

El vínculo con los animales de compañía exige responsabilidad tanto en vida como en el momento de su partida.

 

Reconocer el impacto emocional de su pérdida es el primer paso para ofrecer el respeto y la empatía que todo proceso de duelo merece.

 

 

Foto: Agencias

 

 

Reporte Relámpago


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