Los habitantes de la aldea El Jocote, en el departamento de Quiché, vivieron momentos de profunda conmoción e incredulidad el pasado sábado 10 de octubre, luego de que una adolescente identificada como Yuleidy Ixcotoyac despertara en pleno velorio dentro de su propio ataúd.
El extraordinario suceso, que rápidamente se volvió viral a través de videos difundidos en redes sociales, muestra el instante en que la joven permanece sentada dentro del féretro mientras los asistentes, atónitos, intentan prestarle auxilio y le ofrecen agua para beber.
Según los primeros relatos de la familia, los hechos comenzaron durante la madrugada del sábado, cuando Yuleidy empezó a manifestar fuertes dolores en el pecho y posibles complicaciones cardíacas, perdiendo el conocimiento poco después. Ante la falta de respuesta, sus allegados asumieron que la joven había fallecido.
Versiones encontradas sobre la declaración de muerte
Aún existen discrepancias sobre el procedimiento que certificó el supuesto deceso. Mientras algunos allegados afirman que el padre de la joven dejó de percibir sus signos vitales durante el traslado hacia un centro asistencial, otros señalan que la adolescente fue declarada muerta formalmente en un hospital de la localidad.
Tras darla por fallecida, el cuerpo fue trasladado a su vivienda en un ataúd para iniciar las exequias. Sin embargo, aproximadamente entre siete y ocho horas después de haber sido dada por muerta, la joven comenzó a moverse y a abrir los ojos en medio del velatorio.
Declaraciones de la joven y estado de salud
En declaraciones ofrecidas posteriormente a medios locales, la propia Yuleidy Ixcotoyac aseguró que en el centro médico se había confirmado su deceso previamente. Asimismo, detalló que tras volver en sí recibió asistencia médica con oxígeno. Aunque actualmente presenta temblores en las manos a causa del shock y las horas transcurridas, indicó que se encuentra en proceso de recuperación.
Hasta el momento, no existe un pronunciamiento o informe médico oficial por parte de las autoridades de salud que confirme si existió una evaluación clínica documentada antes de que la joven fuera entregada a sus familiares.

