El Gobierno colombiano oficializó la ruptura de sus nexos diplomáticos con la República Islámica de Irán, en una medida que, según confirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores, se encuentra en vigor desde el pasado 19 de septiembre de 2026.
La determinación de la Cancillería se fundamenta en la protección de la seguridad nacional, el combate contra la delincuencia transnacional y la preocupación por la vulneración de los derechos humanos en territorio iraní. Entre los argumentos expuestos, el Ejecutivo nacional destacó los presuntos nexos entre el régimen de Teherán y estructuras delictivas de alcance global y narcoterrorista que comprometen la estabilidad del país.
Asimismo, la administración colombiana señaló como detonantes de la postura exterior las agresiones dirigidas hacia naciones no involucradas en las confrontaciones de Oriente Medio, las interferencias a la navegación en el estrecho de Ormuz y las tramas que obstaculizan la supervisión del programa nuclear iraquí-iraní por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

