En el marco de las labores de recuperación tras los sismos del pasado 24 de junio, una historia de valentía ha captado la atención de los equipos de rescate y la comunidad. Sebastián Corro, un niño de 10 años, se ha convertido en una figura emblemática de la solidaridad tras rescatar a dos mascotas que se encontraban atrapadas en la zona de Caraballeda.
Acompañado por su abuelo, el experimentado rescatista Cristóbal Corro, Sebastián se integró como voluntario en tareas de apoyo logístico. Su compromiso y destreza en el terreno fueron tales que logró localizar y poner a salvo a un perro y un gato, brindando un alivio necesario a los afectados en medio de la emergencia.
Este notable gesto no pasó desapercibido para el contingente de brigadistas mexicanos destacados en la zona. Impresionados por su determinación, los expertos decidieron bautizar al menor como «topito venezolano», un título que rinde homenaje a los rescatistas especializados en búsqueda entre escombros.
Fotos: EFE
Reporte Relámpago

