En medio del desolador escenario que deja el desastre, donde el caos y la tragedia parecen dominar cada rincón, ha surgido un destello de humanidad y fortaleza espiritual que ha capturado la atención y el corazón de quienes trabajan en las zonas de impacto. Se trata de la delegación de rescate de Jordania, cuyo compromiso va mucho más allá de las labores técnicas y físicas de búsqueda.
Cada mañana, antes de comenzar sus extenuantes turnos de trabajo entre escombros y restos, el equipo jordano se reúne para realizar un emotivo ritual de oración. En este espacio de silencio y reflexión, los rescatistas no solo dan gracias por el regalo de un nuevo día y la oportunidad de seguir con vida, sino que elevan una plegaria colectiva con una petición clara: la guía divina para encontrar a más sobrevivientes.
Este gesto, que para muchos podría pasar desapercibido, se ha convertido en un símbolo de esperanza para el personal de socorro y para los familiares que aguardan noticias en las inmediaciones. La delegación jordana demuestra que, incluso en las circunstancias más oscuras, la gratitud y la fe se convierten en pilares fundamentales para mantener la resiliencia humana y la voluntad de seguir luchando por la vida.
Video: @lunesx
Reporte Relámpago

