La nave Orion de la NASA concluyó su misión alrededor de la Luna con un regreso impecable a nuestro planeta. Los cuatro astronautas que componían la tripulación descendieron sanos y salvos, poniendo fin a diez días de una travesía que los llevó a orbitar el satélite natural.
El momento más crítico de la operación ocurrió durante el reingreso a la atmósfera terrestre, un proceso que duró apenas trece minutos. En ese lapso, la cápsula se transformó en una auténtica bola de fuego al alcanzar velocidades superiores a los 40.000 kilómetros por hora.
Las altísimas temperaturas generadas por la fricción con el aire pusieron a prueba el escudo térmico, diseñado específicamente para soportar condiciones extremas.
A pesar de la espectacularidad del descenso, todos los sistemas funcionaron dentro de lo previsto. La nave amerizó en el océano Pacífico, donde un equipo de recuperación la esperaba para extraer a los astronautas.
Los primeros informes médicos confirman que los cuatro miembros de la misión se encuentran en buen estado de salud, aunque serán sometidos a una revisión exhaustiva en las próximas horas.
JA / Reporte Relámpago
Fotografía: Cortesía

