Mientras la mayoría de los niños de cuarto grado se enfocan en las tareas escolares y los juegos de patio, Honey Cooper, una pequeña de solo diez años, ya está trazando un camino académico sin precedentes. Gracias a un programa de doble matriculación, Honey compagina actualmente sus estudios de educación primaria con cursos de nivel superior en el San Bernardino Valley College.
La trayectoria de esta estudiante de la escuela primaria Kimbark ha captado la atención de medios como KTLA 5 y ABC 7, al demostrar una capacidad intelectual que desafía las normas del sistema educativo tradicional.
Un pie en la primaria y otro en la facultad
Lejos de ser una mera formalidad, la participación de Honey en la universidad es una respuesta a su voraz curiosidad. Actualmente asiste a clases de arte en el campus universitario, donde comparte aula con estudiantes adultos. Su rendimiento académico es notable: posee un dominio de las matemáticas propio de séptimo grado y sus habilidades de lectura, según su familia, igualan o superan el nivel de un estudiante de último año de secundaria.
«Honey se sumerge en proyectos avanzados mientras mantiene su esencia de niña», comentan fuentes cercanas a su entorno escolar, destacando que esta experiencia la sitúa como un referente de la educación personalizada.
El despertar de un talento precoz
Para su madre, Mia Cooper, las señales de que Honey era una niña con altas capacidades aparecieron a los dieciocho meses. Aunque no balbuceaba demasiado en su infancia temprana, sorprendió a todos al aprender a leer por sí sola, lo que aceleró drásticamente su avance académico.
Fotos: Agencias
Reporte Relámpago

