La abogada y arqueóloga Kathleen Martínez, originaria de República Dominicana, podría estar a punto de resolver uno de los mayores enigmas de la historia antigua: el paradero de la tumba de Cleopatra VII, la última reina del Antiguo Egipto. Su búsqueda, que ha abarcado más de dos décadas, la ha llevado hasta un templo abandonado al oeste de Alejandría, donde cree haber encontrado el lugar exacto del sepulcro perdido.
Martínez, quien inició su carrera como abogada penal, cambió el rumbo de su vida impulsada por su fascinación por la cultura egipcia y la figura de Cleopatra. Su labor diplomática entre República Dominicana y Egipto le permitió acercarse al mundo arqueológico y estudiar directamente los vestigios que antes solo conocía por los libros. “Creo que hice un gran descubrimiento”, expresó al referirse a los hallazgos obtenidos en sus excavaciones más recientes.
A sus 57 años, Kathleen Martínez ha financiado gran parte de sus investigaciones con sus propios recursos y mantiene firme su convicción de que el posible hallazgo debe ser reconocido como un logro latinoamericano. Ha rechazado ofertas de prestigiosas universidades internacionales para garantizar que el mérito pertenezca a su región. “No me rendiré hasta poner a Latinoamérica en el mapa de la arqueología mundial”, aseguró.
AP/Reporte relámpago

