Para evitar un robo, el conductor fingió que estaba sufriendo un infarto, logrando que los asaltantes salieran del vehículo y lo dejaran escapar.
El video de las cámaras de seguridad del taxi, que ya circula en redes sociales, muestra al taxista hablando con sus dos pasajeros antes de que uno de ellos saque lo que parece ser un arma. En ese momento, el conductor se lleva la mano al pecho, se inclina y simula un ataque al corazón.
Con la voz entrecortada, el taxista logra convencer a los ladrones de que está gravemente enfermo. Sorprendidos y nerviosos, los delincuentes deciden bajarse del vehículo y dejarlo en paz.
Nota de Prensa

