Un grupo de científicos japoneses liderados por Hiromi Sakai, de la Universidad Médica de Nara, ha logrado un gran avance: desarrollar sangre artificial apta para cualquier grupo sanguíneo. Esta innovación podría revolucionar el tratamiento de emergencias y la gestión de bancos de sangre a nivel global.
A diferencia de los glóbulos rojos donados, esta sangre sintética puede conservarse hasta cinco años refrigerada y dos a temperatura ambiente. Los ensayos clínicos comenzaron en 2022 y, hasta ahora, no se han reportado efectos adversos graves. En marzo se intensificaron las pruebas, administrando dosis de hasta 400 ml a voluntarios sanos.
Si los resultados continúan siendo positivos, los científicos esperan que esta sangre artificial esté disponible para uso clínico en 2030. Sería una solución vital en zonas de conflicto, desastres naturales y hospitales con escasez de sangre compatible.
AP/Reporte relámpago
#Reporterelampago

