Con 115 años de edad, Ethel Caterham ha sido reconocida oficialmente como la persona viva más longeva del mundo, según el Gerontology Research Group, una entidad especializada en el estudio de personas centenarias.
Desde su residencia en Surrey, al suroeste de Londres, Caterham compartió su clave para una vida larga y tranquila: evitar las discusiones. “Nunca discuto con nadie, escucho y hago lo que me gusta”, declaró con serenidad.
El testimonio de Caterham ha inspirado a miles, convirtiéndose en un recordatorio del poder de la paz interior y la sencillez para envejecer con gracia.
AP/Reporte relámpago

