Hoy se cumplen cinco años de uno de los momentos más simbólicos del pontificado del Papa Francisco, que fue su solitaria pero conmovedora oración en la Plaza de San Pedro, bajo la lluvia, pidiendo el fin de la pandemia de Covid-19.
El 27 de marzo de 2020, en pleno confinamiento global, el Pontífice ascendió los escalones de la Basílica Vaticana en un escenario inédito: la plaza, normalmente abarrotada de fieles, estaba vacía.
Millones de personas en todo el mundo, encerradas en sus hogares por el temor al virus, siguieron el evento a través de pantallas, uniéndose espiritualmente en lo que se denominó el Statio Orbis.
Con gestos profundos, como la bendición con el Santísimo Sacramento o el beso a los pies de un crucifijo expuesto a la intemperie, el Papa Francisco transmitió cercanía en medio del aislamiento. «Estaba en contacto con la gente. Nunca estuve solo en ningún momento», recordó después.
Aquel momento quedó grabado como un acto de fe y solidaridad en uno de los períodos más oscuros de la historia reciente.
Sin embargo, cinco años después, el mundo sigue enfrentando graves crisis: conflictos armados, el aumento del gasto militar y la persistencia del hambre contrastan con el llamado del Pontífice a la fraternidad y la paz.
JA / Reporte Relámpago
Fotografía: Agencias

