En un esfuerzo por combatir los problemas de natalidad, Japón implementará una semana laboral de cuatro días a partir de abril del próximo año.
La iniciativa busca fomentar que las personas pasen más tiempo en familia, proporcionando una mayor flexibilidad para que los padres puedan dedicarse a sus hijos pequeños.
Shigeru Ishiba, el primer ministro japonés, describió la situación como una «emergencia silenciosa» que amenaza con impactar significativamente la economía y la sostenibilidad del país.
Con una población total de casi 126 millones de habitantes, más del 30% son personas mayores de 65 años, lo que subraya la urgencia de abordar este desafío demográfico.
El gobierno espera que esta nueva medida no solo promueva el aumento de la tasa de natalidad, sino que también mejore la calidad de vida de sus ciudadanos al equilibrar mejor la vida laboral y familiar.
JA/ Reporte Relámpago
Fotografía: Agencias

