Un importante estudio iniciado en 2017 y liderado por el neurocientífico británico Adrian Owen, en Ontario, reforzó la idea de que el sueño no es un lujo, sino una necesidad vital para el ser humano.
A pesar de que cada persona tiene un requerimiento distinto de horas de sueño, las consecuencias de dormir menos de lo necesario afectan a todos de forma similar.
El equipo de Owen se enfocó en analizar cómo la falta de sueño impacta en la cognición, memoria y concentración. Para ello, desarrollaron una prueba interactiva en la que los participantes debían seleccionar en la pantalla el color de una palabra específica.
La prueba se realizó dos veces: una tras una noche de sueño habitual y otra tras solo cuatro horas de descanso.
Los resultados mostraron una clara disminución en el rendimiento después de la noche de sueño restringido.
Esta disminución se corroboró además mediante resonancias magnéticas funcionales, que detectaron menor actividad en áreas clave del cerebro, especialmente en los lóbulos frontal y parietal, responsables de la toma de decisiones y la resolución de problemas.
Según Owen, estos resultados subrayan la importancia del sueño adecuado para el funcionamiento cerebral óptimo, destacando cómo la falta de descanso puede alterar significativamente la capacidad de tomar decisiones y resolver problemas.
JA / Reporte Relámpago
Fotografía: Agencias

