Anita Zuster, una enfermera y cantante holandesa que trabaja en el servicio de ambulancias, acompañó a una paciente terminal con una canción durante su traslado a casa, donde pasará sus últimos días rodeada de su familia.
Anita, conocida por su doble vocación como cuidadora y artista, decidió entonar la canción favorita de la paciente mientras la trasladaban desde la Unidad de Paliativos hasta su hogar.
Este viaje, probablemente el último que la paciente realizaría por carretera, se convirtió en un momento lleno de calidez y conexión humana.
La enfermera, quien a diario se enfrenta a situaciones emocionalmente difíciles al tratar con personas en fase terminal, utiliza su voz como una herramienta para aliviar el dolor y brindar consuelo.
A juicio de la enfermera, la música tiene el poder de mejorar la vida de los pacientes, incluso en los momentos más oscuros.
JA / Reporte Relámpago
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