Unos jóvenes se llevaron una gran sorpresa en su propia casa cuando un pequeño e inesperado visitante alado decidió colarse por la ventana. Se trataba de un colorido periquito verde que, lejos de asustarse, se mostró de lo más cómodo y confianzudo, aunque no con todos los presentes por igual.
El ave fue bautizada rápidamente como «Moco» por uno de los jóvenes, quien de inmediato entabló una excelente relación con el animal. El periquito se dejaba acariciar la cabeza con total docilidad, cerrando los ojos con ternura ante los mimos de su nuevo amigo humano.
Sin embargo, la historia cambió radicalmente con el otro integrante de la casa. Cada vez que este intentaba acercar su dedo de manera amistosa, «Moco» reaccionaba de forma hostil: abría el pico en señal de advertencia, lanzaba pequeños picotazos e incluso emitía ruidos de clara desaprobación.
«¿Qué es esto? Me odia», comentaba resignado el joven entre risas mientras veía cómo el pájaro cambiaba de actitud en cuestión de segundos dependiendo de quién se le acercara. A pesar de los intentos, el periquito dejó muy claro desde el primer momento que ya tenía a su favorito.
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Reporte Relámpago

