Diez años después de que un gesto de humanidad diera la vuelta al mundo, la ciudad ha inmortalizado una de las historias más conmovedoras de la última década. Este fin de semana se inauguró oficialmente una escultura que recrea el rescate de un perro atrapado en el embalse de Sayran, una hazaña protagonizada en 2016 por un grupo de jóvenes que, siendo extraños entre sí, unieron fuerzas para salvar una vida.
El incidente, que se volvió viral en redes sociales hace diez años, trascendió fronteras por la naturaleza improvisada y desinteresada del rescate. Al notar que un canino no podía salir de las aguas del embalse, un joven descendió inicialmente para intentar el salvamento por su cuenta, percatándose rápidamente de que la inclinación y el terreno le impedían subir con el animal.
Sin dudarlo, otros transeúntes que se encontraban en la zona se sumaron a la operación, formando una cadena humana. Sujetándose fuertemente de las manos y alineándose hacia el agua, lograron extraer al perrito a salvo. Aquella imagen generó millones de interacciones y mensajes que hoy siguen vigentes: «Cuando la gente se une, todo es posible».
La obra fue comisionada a Erbosyn Meldibekov, uno de los artistas contemporáneos más influyentes de Asia Central. Meldibekov cuidó cada detalle de la pieza para capturar la tensión y la determinación de aquel momento. Durante la develación, que contó con una masiva asistencia de ciudadanos, la obra fue recibida entre aplausos y ovaciones.
Un detalle distintivo de la escultura es su carácter interactivo: el diseño permite que los caminantes y visitantes puedan recrear la escena sosteniendo la mano de la última figura de la cadena, convirtiéndose simbólicamente en parte del rescate.
Fotos: Agencias
Reporte Relámpago

