Un fenómeno astronómico inusual y alarmante sacudió el noroeste de Houston el pasado sábado 21 de marzo, cuando un fragmento de meteorito perforó el techo y dos plantas de una residencia familiar, desatando el pánico y el asombro en la comunidad de Harris County.
Alrededor de las 4:40 p.m. (hora local), lo que parecía una tarde tranquila se transformó en un escenario de película de ciencia ficción. Según datos técnicos de la NASA, un meteoro original de aproximadamente un metro de diámetro y un peso estimado de 1.000 kilogramos ingresó a la atmósfera terrestre a una velocidad de 56.000 kilómetros por hora.
El objeto se hizo visible a 79 kilómetros sobre Stagecoach, desplazándose hacia el sudeste. Al alcanzar los 47 kilómetros de altitud sobre la zona de Bammel, la roca espacial se fragmentó, generando una onda de presión que desencadenó explosiones sonoras percibidas en comunidades como Willowbrook y Northgate Crossing.
La propietaria de la vivienda afectada, Sherrie James, describió el susto como «monumental». Tras escuchar un golpe seco y ensordecedor, James descubrió un boquete que atravesaba su techo y dos niveles de la estructura, hallando finalmente una roca de gran densidad reposando en su cocina.
«Nunca imaginé que algo así pudiera caer del cielo y atravesar mi casa», declaró James a la cadena KHOU.
El evento fue respaldado por múltiples testigos en la región:
Wendy Camardelle Heppner (Bridgeland) reportó haber visto una «pequeña bola de fuego».
Shylie Troquille (Dickinson) comparó el sonido del impacto con un «trueno» en un cielo totalmente despejado.
El Departamento de Bomberos de Brenham recibió reportes de un «destello verde» seguido de «humo negro», señales características de la desintegración de bólidos espaciales.
Investigación y descarte de hipótesis
En las primeras etapas de la emergencia, el Departamento de Bomberos de Ponderosa barajó la posibilidad de que el objeto fuera chatarra espacial o restos de un avión.
Fotos: Agencias
Reporte Relámpago

