En las cumbres de Mérida, donde el aire es más delgado y el silencio solo lo interrumpe el viento, ocurre un milagro de 2,4 kilogramos. Se llama Tabymara, tiene apenas 48 días de vida y carga sobre sus alas de pichón la responsabilidad de una especie entera: el Cóndor Andino.
El Centro de Conservación Mundo Safari Zoo ha revelado nuevas imágenes que han conmovido a la comunidad científica y civil. En el video, la pequeña pichón no solo muestra un crecimiento vigoroso, sino que se le ve interactuando en un tierno juego con su padre, un comportamiento vital para su desarrollo social y cognitivo en cautiverio.
A los 39 días, el equipo veterinario ya celebraba su robustez. Hoy, bajo un monitoreo que no conoce descansos, Tabymara sigue los pasos de sus progenitores en un recinto diseñado para imitar su hábitat natural. «El amor por los animales no solo enriquece nuestras vidas, sino que contribuye a un mundo más consciente», explican sus cuidadores, quienes ven en cada pluma que nace un triunfo frente a la extinción.
Cifras que obligan a la acción
La situación del Cóndor en Venezuela es crítica. Con una población estimada de apenas 10 ejemplares, cada nacimiento es un evento de importancia nacional. Esta ave, famosa por su capacidad de planear kilómetros sin batir sus alas —aprovechando la energía de las corrientes térmicas—, enfrenta un camino difícil debido a su naturaleza monógama. Al elegir una sola pareja para toda la vida, su tasa de reproducción es una de las más lentas del reino animal.
Fotos: Agencias
Reporte Relámpago

