El panorama político estadounidense se ha visto sacudido tras la negativa formal de Bill y Hillary Clinton a comparecer ante el Congreso para testificar en relación con sus vínculos con el fallecido financiero Jeffrey Epstein. La decisión ha provocado una respuesta inmediata de los líderes republicanos en la Cámara de Representantes, quienes han advertido con iniciar un proceso para declararlos en desacato al Congreso.
El comité investigador busca esclarecer la naturaleza de la relación entre el expresidente, la exsecretaria de Estado y Epstein, tras la aparición de nuevos documentos y registros de vuelo que sugieren una proximidad mayor a la admitida anteriormente.
Los legisladores republicanos, encabezados por los presidentes de los comités de supervisión, han calificado la negativa como un «obstáculo a la justicia y a la transparencia». Según fuentes del Capitolio, la Cámara está preparada para votar una resolución de desacato si los Clinton no cumplen con las citaciones emitidas en las próximas semanas.
«Nadie está por encima de la ley, ni siquiera un expresidente o una exsecretaria de Estado. El pueblo estadounidense merece respuestas sobre la red de influencia de Epstein», declaró un portavoz del ala republicana.
Por su parte, el equipo legal de los Clinton ha calificado la investigación como un «circo político» y una «maniobra partidista» sin fundamentos legales sólidos. Argumentan que el matrimonio ya ha negado en repetidas ocasiones cualquier conocimiento de las actividades ilícitas de Epstein y que las citaciones actuales carecen de un propósito legislativo legítimo.
Una declaración de desacato al Congreso podría derivar en una remisión al Departamento de Justicia para posibles cargos penales, lo que elevaría el enfrentamiento a una batalla judicial de proporciones históricas. Este nuevo capítulo del caso Epstein amenaza con polarizar aún más el clima político de cara a los próximos ciclos electorales.
Foto: Agencias
Reporte Relámpago

