Una lamentable escalada de violencia obligó a suspender el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana. El encuentro fue testigo de una batalla campal entre las parcialidades, que dejó a varios hinchas heridos y una imagen de caos total en las gradas.
La noche comenzó con el lanzamiento de proyectiles y destrozos por parte de hinchas visitantes, que derivó en incendios en las gradas. Ante los desmanes, el árbitro detuvo el juego y la policía intervino para desalojar la tribuna, en un intento de controlar la situación.
Sin embargo, el caos no se detuvo. Una facción disidente de la barra local irrumpió violentamente en la tribuna visitante, persiguiendo y agrediendo a los pocos hinchas que quedaban. Uno de ellos, en un intento desesperado por escapar, saltó desde la tribuna y resultó gravemente herido.
La situación se salió de control, con heridos buscando resguardo en el campo de juego y otros hinchas apareciendo con heridas y ensangrentados. Este vergonzoso episodio, que nada tiene que ver con el fútbol, ha encendido las alarmas sobre la violencia en los estadios.
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Reporte Relámpago

